01
Entendemos el significado clínico del proceso
Empezamos por entender qué hace hoy el profesional, en qué momento del proceso asistencial y por qué. Solo con esa lectura clínica decidimos si hay algo que automatizar. A veces la respuesta es que no hace falta tecnología.
02
Interpretamos el dato junto al profesional clínico
Decidimos junto al profesional qué variables aportan valor, cuál es el método estadístico más eficiente para ese conjunto de datos y qué conclusiones aporta el análisis previo. Una vez acordamos variables, modelo y tendencias, generamos el código del modelo.
03
Definimos el dato, la gobernanza y el modelo que lo sostiene
Antes de la tecnología hay que decidir qué dato entra, quién puede usarlo y bajo qué reglas, cómo se relacionan los actores que lo comparten y con qué modelo económico se sostiene en el tiempo. Es la capa que mantiene vivo un espacio de datos más allá del primer año.
04
Aportamos metodología para analizar los procesos clínicos
Nuestra metodología evalúa y clasifica el proceso, y define si necesita un agente de inteligencia artificial, una automatización de flujo convencional o un desarrollo a medida. La evaluación se hace sobre la trascendencia clínica del proceso real y con el criterio del profesional que lo ejecuta.
05
Agentes clínicos en entorno industrializado
Aportamos plataforma propia de gestión y gobernanza de agentes, y nos adaptamos si el cliente ya tiene la suya: sea Microsoft, Google, AWS o infraestructura propia. Cambia el motor; no cambia el criterio clínico con el que decidimos si el proceso es agentizable.
06
Aportamos valor diferencial donde es necesario
En ocasiones el cliente necesita determinados perfiles o capacidad de trabajo, de forma temporal o continuada. Nos integramos de forma transparente en su metodología y su forma de trabajar para sumar la capacidad que falta: capacidades, competitividad y efectividad.